Bacterias modificadas genéticamente producen un 50% más de combustible La ingeniería en el ADN de ‘E. Coli’ reduce, además, las emisiones de CO2 asociadas al proceso, según ha demostrado la UCLA.

Bacterias modificadas genéticamente producen un 50% más de combustible

La ingeniería en el ADN de ‘E. Coli’ reduce, además, las emisiones de CO2 asociadas al proceso, según ha demostrado la UCLA.better-biofuelx299

Los biocombustibles tradicionales suelen ser demasiado caros para competir con los combustibles fósiles, o generan tanto dióxido de carbono que su fabricación casi no merece la pena. En algunos casos se dan ambas circunstancias. El avance de la UCLA podría hacer que fuera más barato producir biocombustibles a partir de diversas fuentes, especialmente a partir de biomasa como astillas y pasto.

La industria de los biocombustibles en EEUU tiene una alta dependencia de este tipo de avances. A pesar de que el Congreso del país ha ordenado que cierta cantidad de biocombustible procedente de biomasa sea mezclado con gasolina, los altos costes y otros factores han limitado la producción, y la Agencia de Protección Medioambiental del país ha tenido que suspender de forma repetida el requerimiento.

El director de tecnología de la compañía productora de etanol POET, Wade Robey, considera que el trabajo de la UCLA supone “un prometedor avance en la tecnología del biocombustible”. Para él, muestra el potencial de la ingeniería genética avanzada “para reducir de forma drástica tanto las emisiones de efecto invernadero como la cantidad de biomasa a partir del maíz utilizada para producir un galón (3,8 litros) de biocombustible”.

Durante la producción convencional de biocombustible, el azúcar contenido en fuentes como el maíz y la biomasa es puesto en contacto con levadura, que la fermenta para producir etanol. Sin embargo, el proceso de fermentación supone una pérdida de un tercio de los átomos de carbono que componen el azúcar. En vez de usarse para generar etanol, este carbono es liberado en forma de dióxido de carbono.

Los investigadores de la UCLA han unido genes de varios organismos para crear bacterias modificadas de Escherichia coli que dan lugar a una forma alternativa de procesar el azúcar que no emite dióxido de carbono en absoluto. En lugar de ello, utilizan todo el carbono del azúcar para crear biocombustible. Desde la UCLA, además, aseguran que la misma vía genética podría ser incorporada en otros organismos, entre ellos la levadura.

El  profesor de ingeniería química y biomolecular en la UCLA James Liao explica: “Siempre que usas la fermentación, pierdes un tercio del carbono en forma de dióxido de carbono. Nosotros somos capaces de retener ese carbono, reducir la huella de carbono de la producción de etanol, y generar más dinero”.

Para poder usar todo el carbono en el azúcar, es necesario añadir hidrógeno al proceso. La fuente de ese hidrógeno y su coste en relación al coste del azúcar determina tanto las emisiones totales de carbono como los ahorros en el coste. El hidrógeno procedente del gas natural es la opción más barata. Sin embargo, obtener hidrógeno de gas natural también libera dióxido de carbono, por lo que se contrarrestan los ahorros de CO2 del nuevo proceso.

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